Nuestra segunda sesión con los Médicos Internos de Pregrado nos lleva al mundo de la Simulación. Nada mejor que simuladores de mediana fidelidad para evaluar puntos específicos, identificar áreas de oportunidad y reconocer lo que hacemos bien cuando de Reanimación Cardiopulmonar se trata. Nos enfocamos en las características de las compresiones de alta calidad (comprime rápido, comprime fuerte, permite que el tórax re expanda adecuadamente, comprime minimizando las interrupciones, cambia de compresor cada 2 minutos o si está cansado), las cuales podemos evaluar gracias a los simuladores Resusci Anne y la aplicación QCPR de Laerdal.

¿Cómo les fue? Pues …

  • Muy buena puntuación total, pero … ¡vamos a los detalles!
  • ¡Comprime rápido!: compresiones totales 232. Muy bien, cumplimos el objetivo. Recuerden que la frecuencia en las compresiones actualmente recomendada es de 100 a 120 veces por minuto. Y, para recordarlo, guiarlo y mejorar, podemos elegir una buena playlist con los temas de su preferencia. Confieso que en esta sesión, nadie quiso música como acompañamiento. De forma complementaria, tenemos un indicador del porcentaje de tiempo que el participante estuvo comprimiendo con la frecuencia correcta, 94% del tiempo en este ejemplo, bastante bien.
  • ¡Comprime fuerte!: ¡Kaaaaaaa! Solo el 52% de las compresiones tuvo buena profundidad (5 cm es lo recomendado en una persona adulta). No es aceptable, esto refleja que solo la mitad de las compresiones refleja el esfuerzo necesario para comprimir ese corazón que debe bombear la sangre a todo el cuerpo. ¿Qué hacer? Mejorar la técnica, ya que, recordemos, no es la fuerza de los brazos la que logra el power necesario para comprimir el tórax del simulador y, en un escenario real, el tórax de la persona; es la postura y aplicación de la fuerza y el peso del tórax a través de los brazos lo que comprime. Si esto ya se verificó y corrigió, no hay duda, hace falta ir al gym. O, como claramente lo demuestra el seguimiento de personas en entrenamiento mediante simulación en RCP, se tienen que hacer las repeticiones necesarias (generalmente decenas de veces) hasta lograr los estándares necesarios. ¡Para eso sirve la simulación! Para fallar y darnos cuenta y, por supuesto, que nadie muera mientras perfeccionamos nuestras habilidades.
  • ¡Permite la adecuada re expansión!: 87% de las ocasiones se tuvo buena re expansión; bueno pero no suficiente. Muchas veces, esto deriva de la necesidad de mantener la fuerza para lograr la profundidad adecuada, es decir, acortar la distancia de compresión-reexpansión. En otras ocasiones, como he apreciado, personas con fuerza física mayor al promedio, no permiten una adecuada re expansión. Es este un punto importante a trabajar.
  • ¡Minimiza las interrupciones!: puedo dar fe que no hubo interrupciones.
  • ¡Cambia de compresor si está cansado!: en los ejercicios que hacemos habitualmente, no permitimos el cambio si el compresor se cansa, esto para hacer evidente si tienen la condición física necesaria para dar dos minutos de compresiones, o no. Grandes sorpresas me he llevado viendo a jóvenes médicos sin poder completar un ciclo de un par de minutos.
  • ¡Adecuada posición de las manos!: 100% del tiempo fue correcto.
  • Bien, gracias a estos datos podemos establecer áreas de oportunidad a trabajar y, por supuesto, reconocer lo que hacemos bien.

¿Qué opinan del desempeño de este segundo participante? ¡Yo lo anotaría en mi lista!

Y así, con cada participante podemos evaluar su desempeño con puntos específicos a trabajar. Es mucho lo que podemos obtener de un ejercicio de simulación.

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